Plata
Cuánto sale un arreglo en la costa (y por qué no te damos una lista de precios)
Una lista de pesos queda vieja en dos meses y una lista vieja es peor que ninguna. Lo que sí se sostiene: cómo se arma un precio y qué lo mueve.
Sería fácil publicar una tabla con precios en pesos. Sería también inútil y un poco deshonesto: en dos meses queda vieja, y una tabla vieja es peor que no tener ninguna, porque te hace ir a discutir un precio que ya no existe y te enoja con alguien que no te está robando nada.
Así que vamos con lo que sí se sostiene en el tiempo: cómo se arma un precio, en qué unidad se cotiza cada oficio, y qué es lo que hace que el mismo trabajo cueste el doble en una casa que en la de al lado. Con eso podés evaluar cualquier presupuesto, hoy y el año que viene.
La unidad que no se mueve: el jornal
Casi todo, en obra chica, sale de una cuenta que empieza igual: cuántos días de trabajo lleva y cuánta gente. Un albañil que te cotiza un revoque está calculando, aunque no te lo diga así, «esto son tres días de un oficial y un ayudante, más el material».
Por eso la pregunta más útil que podés hacer no es «¿cuánto sale?», sino «¿cuántos días lleva y con cuánta gente?». Con esa respuesta y con el valor del día de trabajo en tu localidad, podés comparar dos presupuestos que parecen incomparables.
¿Y cuánto vale el día? El jornal básico de convenio de la construcción es público y se actualiza periódicamente, pero es un piso de referencia, no el precio de un trabajo particular: un profesional independiente tiene que cubrir con eso sus aportes, la herramienta, el traslado, el tiempo de presupuestar y los días que no trabaja. Preguntá el número concreto en tu zona —en el corralón lo saben, y dos profesionales te lo dicen sin problema— y usalo como vara. Es el dato local que más rinde de todos.
En qué unidad se cotiza cada oficio
Un presupuesto que no tiene unidad de medida no es un presupuesto: es un número. Esto es lo que tendría que aparecer:
| Oficio | Se cotiza por | Ojo con |
|---|---|---|
| Albañilería | m² de revoque, m² de pared, m² de contrapiso y carpeta, ml de zócalo | Que diga si incluye picado de lo viejo y retiro de escombros |
| Pintura | m² y cantidad de manos | La preparación de superficie: es más de la mitad del trabajo y es lo que se recorta para bajar el precio |
| Techos | m² de cubierta, ml de canaleta y bajada, m² de membrana | Andamios, altura y si incluye el retiro de la chapa vieja |
| Electricidad | por boca (cada punto de luz o toma) y por tablero | Si incluye el canaleteo en la pared y quién repara el revoque después |
| Plomería | por artefacto instalado, por metro de cañería, por destapación | Si hay que romper piso o pared, eso es albañilería aparte |
| Gas | por artefacto o boca, más prueba de hermeticidad | Trámites ante la distribuidora, si corresponden |
| Piletas | apertura como trabajo único; mantenimiento por mes; pintura por m² | Si los productos químicos están adentro o afuera del precio |
| Aire acondicionado | por equipo instalado, según capacidad y metros de cañería | Si el circuito eléctrico dedicado está incluido (casi nunca lo está) |
Cuánto pesa el material y cuánto la mano de obra
Como regla gruesa —y es una regla gruesa, no un número exacto— los trabajos se parten en dos familias:
- Trabajos «de material»: contrapisos, carpetas, mampostería, pisos, techos nuevos. Acá el material pesa mucho, a veces la mitad del total o más. Consecuencia práctica: el precio se mueve con el precio de los materiales, y comparar presupuestos exige saber qué marca y qué calidad está cotizando cada uno.
- Trabajos «de mano»: destapaciones, reparaciones, instalaciones, diagnósticos, mantenimiento. Acá el material es una fracción chica y lo que estás pagando es conocimiento y tiempo. Consecuencia práctica: pedir «tres presupuestos» sirve menos que elegir bien a uno, porque la diferencia entre el bueno y el barato no está en el material.
Los siete factores que mueven el precio del mismo trabajo
- Urgencia. «Hoy» y «esta semana» no valen lo mismo que «cuando puedas». Un profesional que corta lo que está haciendo para ir a tu casa deja a otro cliente esperando, y eso se paga. En enero, esa diferencia es la más grande del año.
- Acceso. Trabajar a tres metros de altura con andamio no es lo mismo que a nivel de piso. Una casa con muebles adentro, tapada y destapada todos los días, tampoco. Todo lo que haga más lento el trabajo, encarece.
- Distancia. El partido tiene casi cien kilómetros de norte a sur. Un plomero de Santa Teresita que va a Costa Esmeralda pierde la mañana en el viaje. Muchos cobran la visita de diagnóstico, y está bien que lo hagan: si te la descuentan del trabajo cuando lo contratás, es un arreglo justo para los dos.
- Quién pone el material. Si lo pone el profesional, cobra el material más un porcentaje, y a cambio se hace cargo de que sea el correcto. Si lo ponés vos, ahorrás ese porcentaje pero comprás el riesgo: si el material está mal elegido, la garantía del trabajo se desdibuja.
- El estado de lo que hay. «Sacar lo viejo» es el ítem más subestimado que existe. Levantar un piso cerámico pegado con mezcla puede llevar más tiempo que colocar el nuevo.
- El mes. En este partido el calendario es un factor de precio en serio. Octubre y noviembre son caros porque todos quieren lo mismo al mismo tiempo; enero y febrero son caros porque además todo es urgente. El mejor precio del año está entre mayo y agosto, cuando el trabajo escasea. Si tu arreglo puede esperar, esperá al invierno.
- Formalidad. Factura, seguro de accidentes, garantía escrita y matrícula cuando corresponde tienen un costo real y aparecen en el precio. Si el que contrata es una inmobiliaria o un administrador, esto no es opcional.
Los ítems que nunca están en el presupuesto y siempre aparecen
Esta lista explica la mayor parte de las peleas de final de obra. Preguntá por cada uno antes:
- Retiro de escombros y volquete.
- Flete de materiales desde el corralón.
- Andamios o alquiler de equipos.
- Reparación del revoque y la pintura después de que se rompió una pared para pasar un caño o un cable.
- La limpieza fina al terminar.
- La conexión eléctrica del equipo nuevo (aire, termotanque eléctrico, bomba).
- Los adicionales por lo que apareció al abrir. Este no se puede prever, pero sí se puede acordar cómo se maneja.
Cómo evaluar un presupuesto sin saber del oficio
- Pedí tres, pero compará peras con peras. Si uno cotiza dos manos de látex y otro tres, no están cotizando lo mismo.
- Si uno es mucho más barato, preguntá por qué. Casi siempre hay una respuesta concreta: menos gente, otro material, sin retiro de escombros, sin garantía. A veces la respuesta es buena y te conviene. Lo que no conviene es no preguntar.
- Desconfiá del que cotiza sin ir a ver. Un número dado por teléfono sobre un trabajo que no vio no es un precio: es una carnada. El precio real aparece cuando ya empezó.
- Preguntá cuántos días lleva. Si dos presupuestos parecidos dicen «tres días» y «dos semanas», uno de los dos entendió otra cosa. Conviene averiguar cuál.
- Preguntá qué pasa si algo sale mal a los dos meses. La respuesta te dice más del profesional que el número.
Una advertencia sobre el más barato
En un partido chico, donde todos se conocen y todos se recomiendan, el profesional que cobra bastante menos que el resto suele tener un motivo, y rara vez es que sea más eficiente. En trabajos «de mano» —gas, electricidad, estructura— el ahorro de elegir al más barato es la parte más chica de lo que te podés llegar a gastar después.
El paso siguiente es escribir bien el pedido para que el número no se mueva. Eso lo contamos acá: cómo pedir un presupuesto para que el precio sea el mismo al final.
Tres presupuestos, sin dar tres vueltas.
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